La herramienta que coordina lo físico y lo digital.
Traduce con precisión la realidad física a datos digitales, y viceversa.
Dos modelos de la Tierra, dos datums.
Posición: el elipsoide, una forma matemática lisa que se aproxima a la Tierra. El datum geodésico lo ancla con un centro, unos ejes y una fecha.
Altura: el geoide, o una aproximación a él: el nivel medio del mar prolongado bajo los continentes. El datum vertical fija ahí el cero.
La red materializa el datum.
Estaciones GNSS y vértices fijan la posición; un mareógrafo y los clavos de nivelación, la altura.
Latitud, longitud y altura.
Dos ángulos y una altura sobre el datum. Valen para todo el planeta, pero no miden en metros.
3,70° Odatum ETRS89
Proyectar es pasar a un plano euclídeo.
Sobre el elipsoide no sirven la regla ni Pitágoras. La proyección es una abstracción: un plano donde se diseña con la geometría de siempre, a cambio de una pequeña deformación.
Este y Norte, en metros.
Tras proyectar, el punto se escribe en metros. Datum y proyección juntos tienen un código EPSG.
4 474 610 NEPSG 25830 · en m
6 250 816 NEPSG 7856 · en m
8 667 092 NEPSG 32718 · en m
La altura va aparte, con su propio código, y se combina con él.
El giro se mide desde el norte de cuadrícula.
El edificio se dibuja recto y el plano oficial lo gira. El ángulo parte del norte de cuadrícula, no del geográfico.
Un metro de cuadrícula no es un metro de obra.
La proyección y la altitud cambian las distancias. Se trabaja en cuadrícula o en terreno, y se escribe cuál.
Dos alturas para un mismo punto.
El GNSS mide sobre el elipsoide; los planos, sobre el geoide. La diferencia, N, cambia con el lugar.
Cada país, su marco.
El organismo cartográfico de cada país fija datum, proyección y altitudes. Elige el tuyo y usa su código EPSG.
El modelo hereda el sistema del topógrafo.
El topógrafo se apoya en la red y entrega coordenadas en un sistema conocido.
Lejos del origen, todo baila.
Con coordenadas grandes, todo programa pierde precisión. Por eso no se modela directamente en UTM.
N ≈ 4 400 000
Los enteros se comen los decimales.
Un número en coma flotante tiene cifras contadas. Con millones de metros, quedan pocas para los milímetros.
Más cifras, más bytes.
La doble precisión duplica el peso de cada coordenada: se nota en una nube de puntos, no en un modelo.
Plomos que bailan.
Una nube en UTM vinculada sin más tiembla. No es el escáner: es la precisión numérica.
Resta lo grande, guarda lo pequeño.
El desplazamiento se guarda una vez; cada vértice lleva solo la parte pequeña, con todos sus decimales.
Modela en local, ubica aparte.
La geometría vive cerca del origen. Una transformación la coloca en el mundo real.
Tres orígenes, uno conecta.
Solo el punto georreferenciado une el modelo con el mundo real.
ETRS89, UTM y Alicante.
Es el marco oficial. El BEP, Civil 3D y el IFC lo escriben con un código EPSG.
En IFC, solo una forma es la buena.
Desde IFC4: IfcMapConversion más un sistema EPSG.
Decídelo una vez y escríbelo.
Ocho decisiones que van en el BEP desde el primer día.
Cada programa tiene su radio.
La zona útil alrededor del origen depende del programa. Pocos fabricantes la publican.
Mismos puntos, otros nombres.
Cada programa tiene su equivalente al punto de reconocimiento.
El Survey Point no es el origen.
Es solo una marca. Con clip está en el origen compartido; sin clip, en un vértice cuyas coordenadas muestra.
Adquirir o publicar.
Un solo modelo fija las coordenadas y los demás las adquieren.
Cada edificio, su sistema local.
Cada edificio, recto y cerca de su origen. El modelo de parcela lo coloca, lo gira y le publica su posición.
Un vínculo, varias posiciones.
La vivienda tipo se vincula tantas veces como se repite; cada ejemplar guarda su posición con nombre.
Primero traslación, luego rotación.
Una nube en UTM se acerca al origen antes de entrar en Revit.
Mover en el visor es un parche.
Si un modelo llega fuera de sitio, se corrige en el archivo de origen.
Cada plataforma lee a su manera.
Todas federan modelos de muchos programas, pero no todas buscan la georreferencia en el mismo sitio.
Dos puntos, mismo orden.
Civil 3D conoce el sistema de referencia; Revit solo guarda una transformación. El puente son dos puntos comunes.
El CAD que vuela.
Un DWG normal aporta origen y giro; uno de Civil 3D, además su EPSG. En ambos, la cota del dibujo se suma a la del nivel.
Los tres que más se repiten.
Cuatro preguntas por modelo.
Un modelo puede verse bien y estar a cien metros. Antes de federar: dónde está, hacia dónde mira, a qué cota y en qué sistema.
Cinco formas de revisar.
Unas miran el modelo nativo y otras el IFC; unas se configuran y otras se programan.
El requisito, en un fichero.
Un XML de buildingSMART dice qué debe traer el IFC. Va con el contrato y todo comprobador lo lee igual.
Comprobar con código.
Una librería abierta de Python valida el IDS y además lleva el punto testigo a UTM para compararlo con el del topógrafo.
Revisar dentro de Revit.
Antes de exportar, un juego de reglas revisa el modelo nativo y lleva a cada elemento que no cumple.
Reglas sobre el modelo federado.
Revisa los IFC de todos con reglas y, desde la 25.12, lee la georreferenciación como propiedades del proyecto.
Lo que ya trae tu programa.
Sin instalar nada: un cubo testigo en cada punto de control, leído en tu programa y en un visor neutro.
Del modelo al replanteo.
Lo medido en el terreno vuelve a él. Cuatro reglas para que llegue al mismo sitio.