Niveles de
información.
No existe un modelo LOD 300. Se pide la información de cada elemento, para un propósito y en un hito.
¿Qué es un LOD 300?.
El contrato pide «modelo LOD 300». Quien lo pide piensa en una cosa y quien modela, en otra. Nadie sabe qué se entrega hasta que llega.
Tanta como haga falta.
Y tan poca como sea posible. La información necesaria no se decide con un número, sino con cuatro preguntas previas.
Tres clases de información.
Lo que se dibuja, lo que se escribe y lo que se adjunta. Cada una se pide por separado y con su propio nivel.
La forma, en cinco preguntas.
«Más detalle» no dice nada. Se precisa cuánto detalle, cuántas dimensiones, cuán exacta la posición, qué aspecto y si se puede deformar.
Primero, saber qué es.
Los datos tienen dos partes: identificar el objeto sin ambigüedad y describirlo con propiedades que tengan nombre, valor y unidad.
Dibujado no es decidido.
Una puerta puede estar dibujada con su manilla y no estar decidida. El detalle es lo que se mete; el desarrollo, lo que se puede usar con confianza.
De 100 a 500.
Del 100 al 400 crece la fiabilidad de cada elemento; el 350 coordina oficios y el 500 no es más, es lo verificado en obra. Pulsa y mira una puerta.
Cada elemento, su nivel.
En un mismo hito la estructura puede estar cerrada y el mobiliario apenas esbozado. Por eso se pide elemento a elemento, en una matriz.
Más no es mejor.
Cada dato pedido hay que crearlo, comprobarlo y mantenerlo. Lo que nadie va a usar es trabajo perdido y ruido para el que busca.
La información madura.
Se pide lo que se puede decidir en cada hito. Pedir pronto un dato que aún no se conoce obliga a inventarlo.
Lo medido tiene tolerancia.
Si el modelo nace de un levantamiento, el nivel también dice cuánto se separa lo modelado de la realidad.
Del número al requisito.
Elige un objeto y un propósito: el nivel de información necesario sale de esa pareja, no de una etiqueta para todo el modelo.
De LOD a LOIN.
Empezó como una escala de un fabricante de software y ha acabado en norma ISO. Por el camino cambió de nombre tres veces.
La norma en un esquema.
Cuatro preguntas previas y tres clases de información, cada una con sus aspectos. No define niveles numerados: define cómo describirlos.
Va dentro del contrato.
Los requisitos de la organización bajan al proyecto y al intercambio. Ahí, en cada requisito, se fija el nivel de información necesario.
El diccionario de los LOD.
Define qué significa cada nivel para cada tipo de elemento, con ilustraciones. Desde 2025 traduce cada nivel a los aspectos de la ISO 7817-1.
Cada país, sus siglas.
El mismo concepto se llama LOD en Estados Unidos, LOG y LOI en Alemania y NDI en Chile. Europa converge en el nivel de información necesario.
Que «fuego» signifique lo mismo.
Pedir una propiedad sirve de poco si cada uno la llama distinto. Los diccionarios fijan nombre, tipo, unidad y valores admitidos.
Guía y formato digital.
La parte 1 explica el concepto. La 2 enseñará a aplicarlo con ejemplos y la 3 lo convierte en un fichero que leen las máquinas.
«Fino» no es LOD 400.
Los programas tienen un nivel de detalle de vista que solo decide qué líneas se dibujan a cada escala. No dice nada de lo que vale el elemento.
Cada programa, su cajón.
Parámetros, propiedades, atributos: el nombre cambia, la idea no. Lo importante es definirlos una vez y reutilizarlos en todo el proyecto.
Del parámetro al IFC.
Un dato bien rellenado en el programa no llega al IFC si nadie dice en qué conjunto de propiedades debe salir. Eso se configura en el exportador.
El requisito entra en el programa.
Varios programas ya importan un IDS y crean las propiedades que pide. Así se modela sabiendo qué se va a comprobar.
La matriz, en una base de datos.
Una hoja de cálculo se queda corta con cientos de objetos y hitos. Hay plataformas que guardan los requisitos y los exportan para modelar y comprobar.
La nube aún va por detrás.
Los visores en la nube filtran por propiedades, pero comprobar un IDS dentro de la plataforma todavía es la excepción y suele ser de pago aparte.
Un sitio para cada dato.
El IFC ya tiene casilla para casi todo lo que pide un nivel de información. Usar la estándar antes que inventar una propia es medio camino.
Medio requisito en un fichero.
El IDS lleva el propósito y el hito en su cabecera y exige datos del IFC. La geometría se queda fuera: no la puede pedir.
Lo que necesita el mantenedor.
Al terminar la obra no hace falta toda la geometría: hace falta saber qué equipos hay, dónde están y cómo mantenerlos. COBie es ese subconjunto.
Cuatro preguntas por entrega.
Que esté, que tenga valor, que el valor sea válido y que la forma responda a lo pedido. Las tres primeras se automatizan; la cuarta, no del todo.
Tres puertas, una pasa.
Un IDS pide a cada puerta su resistencia al fuego con formato de clasificación europea y si es exterior. Lo comprobamos en tres puertas de prueba.
El mismo IDS, varios jueces.
Como el IDS es abierto, quien entrega y quien recibe pueden comprobarlo con herramientas distintas y obtener el mismo resultado.
La forma se revisa aparte.
Ningún estándar abierto comprueba todavía si una geometría tiene el detalle pedido. Se combinan reglas, medición y una revisión por muestreo.