Detección de
interferencias.
Encontrar mil choques es fácil. Lo difícil es convertirlos en veinte decisiones con dueño y fecha.
Cada choque se paga una vez.
En el modelo cuesta mover una línea. En obra, demoler, pedir otra pieza y esperar.
Dos objetos, un mismo sitio.
Una interferencia es un par de elementos que se cruzan, o que están más cerca de lo permitido.
Duras, de holgura y de secuencia.
Se cruzan, se acercan demasiado o chocan en el tiempo. Y un cuarto caso: el mismo objeto dos veces.
Una cifra decide qué es choque.
En una dura, la penetración mínima que cuenta. En una holgura, la distancia libre que se exige. Misma palabra, dos sentidos.
Lo que no se modela no choca.
Aislamiento, mantenimiento, apertura de puertas, montaje. Si ese espacio no es un volumen, ninguna prueba lo protege.
Detectar pide un modelo listo.
Con cajas genéricas salen choques que no existen y se escapan los que sí. Cada fase tiene su nivel y su prueba.
No todo contra todo.
Una matriz decide qué disciplinas se cruzan, con qué tipo de prueba y con qué tolerancia.
Miles de choques, pocos reales.
Hasta seis de cada diez resultados no son problemas: piezas que se tocan a propósito, duplicados y modelos sin limpiar.
Un problema, cien choques.
Un conducto mal trazado choca con cada viga que cruza. Se agrupa por elemento, planta, zona o sistema y se decide una vez.
Se mueve el que puede.
Lo grande, lo permanente y lo que cae por gravedad tiene paso. Lo flexible se desvía. Pactarlo antes evita discutir cada choque.
Un choque no es una tarea.
Se convierte en incidencia cuando lleva vista, elementos, responsable, fecha y estado. Así viaja entre equipos.
Federar, detectar, decidir, volver.
Un ciclo fijo, con reunión: se detecta, se agrupa, se asigna, se corrige en el modelo de origen y se vuelve a probar.
Cada equipo, su contenedor.
La norma no dice cómo detectar. Dice cómo se divide el modelo, quién entrega cada parte y quién coordina el conjunto.
La coordinación 3D ya es obligatoria.
El Plan BIM de la Administración General del Estado la define como detectar y resolver colisiones, y la exige por niveles.
Viajan las incidencias, no el modelo.
BCF es un formato abierto para comentar modelos: vista, captura y elementos señalados. El modelo se queda en su sitio.
Un zip con una carpeta por tema.
Cada incidencia lleva su ficha, sus vistas y sus capturas. La raíz dice qué estados y tipos se admiten.
2.1 sigue mandando.
La 3.0 ordena estados y tipos y separa la autenticación. Pero muchas herramientas solo leen 2.1: se fija en el plan de ejecución.
22 caracteres que no deben cambiar.
La incidencia señala elementos por su identificador IFC. Si el elemento se borra y se rehace, la incidencia apunta a la nada.
Cuatro pruebas y cinco estados.
El estándar de facto para federar. La tolerancia cambia de sentido según el tipo de prueba, y no exporta BCF sin un complemento.
Para revisarse a uno mismo.
Compara categorías del modelo y de un vínculo. Sin tolerancia, sin reglas y sin pruebas guardadas: útil antes de entregar, no para coordinar.
- Intersecciones duras
- Informe HTML
El choque como regla.
No hay botón de detectar: hay reglas parametrizadas sobre el IFC, con tolerancias por componente y una matriz que se edita en Excel.
Casi todos detectan algo.
Sirven para limpiar el propio modelo antes de entregarlo. Cambian los nombres, las tolerancias y el soporte de BCF.
Detectar sin el programa de origen.
Los visores IFC y las herramientas abiertas cruzan modelos de cualquier procedencia, agrupan y exportan BCF.
Detectar al publicar.
En la nube, la prueba se lanza sola cada vez que llega una versión nueva. Se gana constancia y se pierde control fino.
Unas detectan, otras gestionan.
Hay plataformas que calculan choques y otras que solo reciben incidencias. Lo que todas deberían hablar es BCF.
Del visor al modelo, y de vuelta.
El coordinador marca la incidencia en el federado. El autor la abre en su programa, que salta a los elementos por su GlobalId, corrige y responde.
Sin archivos que mandar.
Con la API, cada programa lee y escribe las incidencias en un mismo servidor. No hay versiones del BCF circulando por correo.
Lo que no llega al otro lado.
Cada programa entiende un BCF a su manera. Antes de la primera reunión, se prueba un viaje de ida y vuelta con los programas reales del proyecto.
Primero, que el modelo sea apto.
Detectar sobre un modelo sin limpiar fabrica ruido. Cinco comprobaciones previas, automatizables con un IDS.
- Mismas coordenadas compartidas
- Unidades y GlobalId estables
- Sin duplicados
- Sistemas y clasificación rellenos
- Aislamiento y holguras modelados
La curva tiene que bajar.
Incidencias abiertas por disciplina y tiempo medio de cierre, semana a semana. El total de choques solo mide el ruido.
«Resuelto» no es «corregido».
Un choque desaparece si se corrige, pero también si se borra el elemento o cambia la selección de la prueba. Alguien tiene que mirar.
Del modelo propio al federado.
Cada nivel tiene su herramienta. Un error encontrado arriba no viaja al resto.